
Recibió una notificación por correo procedente de la Sección de Análisis de Idoneidad. Era un sobre inconfundible pues al lado izquierdo del mismo, debajo del membrete del Ministerio correspondiente, llevaba un sello grabado en relieve cuyo significado era algo así como “Aviso Cautelar” .
El hecho de recibirlo ya implicaba estar en el punto de mira, con lo cual, cualquier movimiento, tanto físico como virtual, era analizado con minuciosidad y en los tiempos que corrían, esta circunstancia podía derivar en una especie de libertad vigilada cuyo significado real era algo así como prisión sin internamiento, pero de libertad, cero elevado al "ochito tumbado" …
Al abrir el buzón y encontrarse con la carta, sintió un cierto temor, ya que antes de llegar a ese punto, había recibido tres avisos de recogida que había ignorado creyendo que corresponderían a alguna multa por fumar por la calle o por no llevar guantes y mascarilla en el transporte público, como obligaban las ordenanzas, y como en otras ocasiones, pensó en pagarla cuando no tuviera más remedio, ya que en este momento, le era imposible estirar más su salario que compartía con dos parados del grupo al que pertenecía; eso le daría un margen para ir ahorrando el importe. El grupo se denominaba “Pensadores del Mundo por la Paz” y estaba compuesto por personas de varias nacionalidades que precisamente, se dedicaban a eso: Pensar, pero no cualquier cosa, que eso era capaz de hacerlo hasta el más simple, sino asuntos importantes a nivel mundial, lo que significaba ser sustentados por otros que se dedicaban a trabajar para que los primeros pudieran realizar esa actividad.
Después de meditarlo durante horas, tomó la carta y se dirigió a las oficinas de los Pensadores por ver si podían darle una solución, con la seguridad de que la encontrarían, no sin antes echarle un buen rapapolvo porque cuando se iniciaban en dicho grupo, al que era extremadamente difícil acceder, una de las condiciones era, precisamente no contravenir ninguna ordenanza para no poner al resto en el peligro de ser localizados, ya que no trabajar suponía una infracción con riesgo de ser encarcelado, pero sobretodo, lo que entrañaba aún más riesgo, era la actividad clandestina de pensar y poner en duda la falsa paz de la que se jactaba El Gobierno Universal de los Pueblos del Mundo.
Recordó que él mismo había sido propuesto como Pensador en las próximas elecciones, también clandestinas como el grupo mismo, y lógicamente, este tropiezo suponía el esperar por lo menos cinco años, plazo en el que dejarían de vigilarle de llevarse a cabo la Medida Cautelar.
Cuando, después de pasar por las oficinas, la Suprema Pensadora Universal le llamó a su despacho, pensó que las cosas iban a complicarse, sin embargo, le recibió con una sonrisa…
(Continuará… Esta vez es cierto:(...)
El hecho de recibirlo ya implicaba estar en el punto de mira, con lo cual, cualquier movimiento, tanto físico como virtual, era analizado con minuciosidad y en los tiempos que corrían, esta circunstancia podía derivar en una especie de libertad vigilada cuyo significado real era algo así como prisión sin internamiento, pero de libertad, cero elevado al "ochito tumbado" …
Al abrir el buzón y encontrarse con la carta, sintió un cierto temor, ya que antes de llegar a ese punto, había recibido tres avisos de recogida que había ignorado creyendo que corresponderían a alguna multa por fumar por la calle o por no llevar guantes y mascarilla en el transporte público, como obligaban las ordenanzas, y como en otras ocasiones, pensó en pagarla cuando no tuviera más remedio, ya que en este momento, le era imposible estirar más su salario que compartía con dos parados del grupo al que pertenecía; eso le daría un margen para ir ahorrando el importe. El grupo se denominaba “Pensadores del Mundo por la Paz” y estaba compuesto por personas de varias nacionalidades que precisamente, se dedicaban a eso: Pensar, pero no cualquier cosa, que eso era capaz de hacerlo hasta el más simple, sino asuntos importantes a nivel mundial, lo que significaba ser sustentados por otros que se dedicaban a trabajar para que los primeros pudieran realizar esa actividad.
Después de meditarlo durante horas, tomó la carta y se dirigió a las oficinas de los Pensadores por ver si podían darle una solución, con la seguridad de que la encontrarían, no sin antes echarle un buen rapapolvo porque cuando se iniciaban en dicho grupo, al que era extremadamente difícil acceder, una de las condiciones era, precisamente no contravenir ninguna ordenanza para no poner al resto en el peligro de ser localizados, ya que no trabajar suponía una infracción con riesgo de ser encarcelado, pero sobretodo, lo que entrañaba aún más riesgo, era la actividad clandestina de pensar y poner en duda la falsa paz de la que se jactaba El Gobierno Universal de los Pueblos del Mundo.
Recordó que él mismo había sido propuesto como Pensador en las próximas elecciones, también clandestinas como el grupo mismo, y lógicamente, este tropiezo suponía el esperar por lo menos cinco años, plazo en el que dejarían de vigilarle de llevarse a cabo la Medida Cautelar.
Cuando, después de pasar por las oficinas, la Suprema Pensadora Universal le llamó a su despacho, pensó que las cosas iban a complicarse, sin embargo, le recibió con una sonrisa…
(Continuará… Esta vez es cierto:(...)




