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domingo, 18 de abril de 2010

Pasos...




Todo está mucho más cerca de lo que parece, se decía a sí misma, echando una mirada panorámica. Lo tenemos al alcance de nuestras manos y sólo es cuestión de hacer el esfuerzo de tomarlo… De acuerdo que para hacerlo hay que dar pasos donde se borraron los caminos, donde los escombros de las ruinas forman con el tiempo barreras que parecen infranqueables, pero eso es el efecto mental; lo que realmente ocurre es que hay un camino donde se da un paso; sí, claro… Al principio, el camino solo mide unos centímetros, pero una vez dado ese paso, habiéndolo dejado atrás, esos pocos centímetros, se duplicarán al dar el siguiente…

Cuando volvamos a mirar, sólo veremos el paisaje franqueado por un horizonte esclarecedor.

Es entonces cuando sabremos que lo de menos son los caminos, las huellas que se dejan, incluso el recuerdo de todo ello, que lo que nos hace ser lo que somos, se reduce a un paso al que puede seguirle otro…

lunes, 12 de abril de 2010

Vida en estado puro


Esperar…. Esperar: Quizá mañana. Y mañana de nuevo, quizá mañana…, y así sucesivamente. Mientras tanto la vida no se detiene por nada y los acontecimientos que eran causa de esa espera, son sustituidos por otros, causas de otras esperas.

Y te das cuenta que lo que en su día pareció algo insuperable, ya no existe, y otros “insuperables” se han hecho paso en la vida, porque la vida se va componiendo de acontecimientos de una u otra naturaleza que pueden parecer insuperables; causas de tristeza, sin olvidar los motivos de alegría, y vamos avanzando el camino con más o menos fuerza, pero avanzamos, aprendemos, cumplimos con aquello para lo que vinimos ¿Quién puede estar, a priori seguro de algo así? Y no quiero incluir adjetivos como éxito o fracaso porque cada cual hace lo que puede y el resultado final no hay por qué valorarlo en esos términos…

Un día nos damos cuenta de que ha pasado más tiempo del que pensábamos, pero no por el tiempo en sí, tampoco por la sucesión de experiencias que se han vivido. Lo más gracioso es que, esto, hay veces que ocurre súbitamente, por ejemplo, cuando al mirarnos al espejo descubrimos, (¡en poco tiempo! Pensamos) un montón de arrugas que surcan el contorno de nuestros ojos, o nos damos cuenta de que cada vez estamos más rubias, en el caso de las mujeres, de tanto teñirnos las canas, pero esta vez, la línea que nace donde se observa el crecimiento del pelo, es más clara que el propio tinte. Entonces hacemos memoria y sí nos damos cuenta de cuánto hemos vivido, y pensamos, con fundamento esta vez, que el tiempo ha pasado rápido…

Pero… ¡Ah! ¿Rápido para qué? ¿cómo? Pues no se hace corto sólo cuando se disfruta alegremente? ¿Será, entonces que la vida no es tan mala? O que nuestra memoria selecciona y se queda con lo mejor?

Y lo que de verdad ocurre es que, vivir es vivir y ahí caben lo positivo y lo negativo, el blanco y el negro.

Al fin, sonrisas y lágrimas entre un paso y otro:
.
Vida en estado puro…

domingo, 4 de abril de 2010

Mientras la vida exista


El camino no lo construimos; ya está más que construido de antemano porque de la misma forma que existe una herencia genética a nivel físico, se podría afirmar que también existe a nivel espiritual o existencial y depende de cada cual como se recorra. Es ahí donde se puede o se debe ejercer la libertad, en el cómo, y desde luego no siempre es fácil ser libre porque este ejercicio requiere la aceptación plena de circunstancias que, de antemano, no siempre parecen favorables o agradables y que además son ineludibles; después de esa aceptación, echar mano de la conciencia o del contacto con lo trascendente y SER

Creo que no existe otra fórmula…

Es inútil preguntarse por qué es como es, ya que esto no cambiará el paisaje que tenemos por delante y lo único que se puede conseguir es paralizarse y caer en esa rueda de la que no se sale que es el mismísimo infierno, porque no nos engañemos, el infierno existe y cada cual tiene la llave que abre y cierra la puerta del mismo, por lo tanto, lo mejor que se puede hacer es abrir esa puerta, salir de forma consciente y cerrarla detrás de nosotros.

Y vivir mientras la vida exista ...

viernes, 19 de marzo de 2010

El momento más oscuro de la noche de la vida


No estaba segura de querer abandonar aquel desierto ilimitado en el que llevaba casi tres meses. Había llegado sin saber cómo y cuando intentaba recordar, sólo acudían a su memoria vagas imágenes de un ayer incierto, bocetos de paisajes sombríos de lugares desconocidos en los que una figura (¿ella misma?) vagaba de un lugar a otro con los brazos extendidos como queriendo encontrar un solo limite, pensando que si lo hallara, podría descubrir o más bien construir un sendero que la condujera a algún lugar, un lugar concreto en el que poder descansar; y quizá si esto fuera posible, podría pensar, podría saber...

¿Quién soy? Se preguntaba una y otra vez… Y entonces, sólo entonces acudían a su mente secuencias de imágenes superpuestas, y las arenas de aquel desierto se convertían en siluetas, una multitud de sombras; todas a su alrededor, todas desconocidas, como negativos de una película muda que, en un instante la atravesaban para volver a desaparecer…

Por momentos pensaba que había muerto y que se encontraba en una especie de dimensión desconocida dentro del mismo espacio: otros mundos dentro del mundo que un día creyó habitar.

En otros momentos, le parecía que una especie de flash iluminaba el desierto puede que fuera un relámpago, pero el fogonazo no se mantenía lo suficiente como para poder situarse en el espacio y permanecía inmóvil, callada, con los ojos muy abiertos por si podía conservar en sus pupilas aunque sólo fuera un leve reflejo de la luz perdida.

En realidad no sabía si lo mejor que podía sucederla era poder recordar ¿Para qué? Los recuerdos se sitúan en el pasado y con esto, lo máximo que podía conseguir era darse cuenta de que ya no era quien fue …

Era difícil sentirse viva en aquel lugar… No, mejor no sacar conclusiones… Quizá debiera simplemente esperar.

“El momento más oscuro de la noche de la vida ocurre un instante antes del amanecer: Eso fue lo único que consiguió recordar” Pero esta vez algo se movió en su interior…

Esperar …

martes, 9 de marzo de 2010

A lo que iba ,,,


A lo largo de la vida se pasan momentos buenos y otros que no quiero calificar, que no estoy hoy para hablar de aprendizajes, y no porque no crea en la maestría de la experiencia.

A lo que iba, que he descubierto algo que me ocurre en estos momentos (los que no quería calificar) y es que, hasta ahora, han ido acompañados de la confianza en la aventura del mañana, aunque éste no exista, o precisamente por eso, así que confío en que mi corazón siga latiendo, sintiendo intensamente, en que mis músculos faciales sigan funcionando, pero no para conservar la tersura de mi piel, que eso tiene su momento, sino para poder seguir sonriendo, mejor riendo a carcajadas si puede ser...

Y no es que no confíe, también, en seguir siendo capaz de llorar tanto de alegría como de tristeza, pero deseo que esta última me conceda, entre aparición y aparición, la suficiente tregua para recuperarme y también que, por confiar que no quede, siga existiendo esa sensación tan difícil de definir en la zona de mi plexo solar que identifico con las emociones, porque eso supondría no ya que sigo biológicamente viva, sino que además mis ganas de vivir seguirían presentes porque, de lo contrario, mi alma hubiera terminado engrosando las listas de los que se apuntaron al horrible universo del “estoy viv@ porque respir@ y me muevo y además soy una víctima”…

A lo que iba… Que todo pasa y también la tristeza a pesar de que a veces parezca que tiene voluntad propia…