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sábado, 5 de junio de 2010

Quizá no sepan...


Teóricamente decidimos continuamente, a través de nuestros pasos o nuestras elecciones, cómo será nuestra vida, o como es, teniendo en cuenta que vivimos en un presente continuo, ya que eso tan abstracto del mañana, no es el inexistente futuro sino que cuando llegue, será también presente… No hay problema en decidir sobre lo propio acertada o equivocadamente; de eso se trata el vivir libremente o la experiencia que se deriva de ello y estamos hartos de saber, de comprobar que la vida es eso: Simplemente, sin buscar más complicaciones…

Es cierto que el escenario en el que nos movemos no está diseñado por los pobres mortales entre los que nos encontramos la mayoría, aunque de eso se podría hablar mucho…
Lo que sí es cierto es que de lo que hagamos, ya que no somos seres aislados, participa nuestro mundo, primero el más cercano y después, la onda expansiva del vivir en general, afecta al conjunto en cuanto que formamos parte de una sociedad que está compuesta de piezas que se interrelacionan sinérgicamente..

Me pregunto si esos “amos del mundo”, dioses autonominados, esos que nadie conoce al detalle pero que todos intuimos, que deciden hasta lo que no sabemos que deciden, que diseñan, por decirlo de alguna forma el “vivir colectivo”, saben hasta qué punto sabemos, hasta qué punto cedemos, hasta qué punto interfieren en lo que somos o en la dirección que tomamos los simples humanos, los que no tenemos más cáscaras que conformarnos con lo que nos dejan ver…

Quizá crean que todos abrimos la boca cuando nos acercan el pastel; que vamos a seguir votando a quien ellos quieran y nos presenten, mordiendo el anzuelo de las promesas que no cumplirán, que no sabemos mirar a los lados y ser conscientes de lo que ellos esconden detrás de tanto señuelo.

Quizá no sepan que amamos la paz, la concordia, la justicia, que muchos participamos más de lo que creen en este mundo nuestro, mucho más real que el suyo; nosotros andamos el camino y nos tragamos el polvo que levantan nuestros pies cansados, pero eso no nos impide verlos por detrás de sus máscaras; quizá no sepan que, al final, las máscaras acaban cayéndose y cada uno acaba en el lugar que merece.

Quizá no sepan que sabemos porque el corazón y la conciencia, cosa que jamás podrán arrebatarnos, poseen una visión especial que ellos perdieron hace tiempo, cuando separaron sus pies de la tierra pura y dura buscando “otros paraísos”…

lunes, 31 de mayo de 2010

Ni se compra ni se vende...


A veces me pregunto si a lo largo de la vida he actuado como debía, aciertos y errores con la experiencia que me han proporcionado, incluidos. Me pregunto también si el lugar donde me encuentro en este momento es el adecuado y casi siempre hay algo interior que me contesta con un silencio lleno, y no por mis grandes logros a ningún nivel sino por la armonía que acompaña a este mi otoño vital.

A lo largo de la vida he podido comprobar que no es más feliz quien más sabe porque quien de verdad sabe, se hace consciente de lo que le falta para llegar al entendimiento pleno. Tampoco es más feliz quien más posee a nivel material porque a la mayoría de los que viven esa situación, el llegar al ansiado punto de “poder”, lejos de producirles satisfacción , les hace desear más al experimentar que lo anterior no les produjo el sentimiento que presumían.

Yo no sé mucho, sólo poseo el producto de mi trabajo que considero suficiente para una vida digna; mucho más de lo que tienen tantos en el mundo en que vivimos. No tengo el más mínimo interés por comprarme una casa y el coche que tenía hasta que empecé a ir andando a todas partes, se lo regalé a alguien que lo necesitaba más que yo. La verdad es que tengo poco que perder a nivel material. Me hace gracia pensar que si mañana entraran ladrones a mi casa y la vaciaran, podría reponer casi todo (excepto aquellos objetos que conservo por el valor sentimental que tienen) en poco tiempo, con el fruto de mi (humilde) trabajo…

Está claro que, como tantos, poseo tesoros de gran valor, todos ellos atesorados dentro del corazón o del alma, como queramos verlo, aunque ésos no ocupan lugar y nadie puede arrebatármelos porque ni se compran ni se venden, igual que el cariño verdadero.(¿Os acordáis de la cancioncita?)

domingo, 30 de mayo de 2010

"No sé"...


Último domingo de mayo, en realidad, un día más… Pregunta típica de alguien con quien hablo todos los días: ¿Qué vas a hacer? Respuesta típica mía: No lo sé…

Jajaja.. Hay gente de mi familia, que antes de que yo responda a una pregunta como esa, se adelantan con un “no sé” y es que yo, casi nunca sé nada… ¡Es cierto! Y menos en cuestión de hacer planes..

Me pone nerviosa hacer planes o tener mi tiempo estructurado, más allá, claro, de mis obligaciones cotidianas, que también cambiaría sólo por el gusto de variar, porque la vida me ha demostrado que, cuanto más interés pongas en algo, más susceptible se torna ese “algo” de cambiar, dirigiéndose, en la mayoría de las ocasiones hacia el lado opuesto.

Como consecuencia, y a mi “avanzada edad”, soy aficionadísima a actuar sobre la marcha, cosa que en realidad, resulta de los más divertido porque si nunca sabes qué vas a hacer, la vida te sorprende porque raramente esperas resultados concretos, y a las personas como yo, nos mata la rutina, el dar todos los días los mismos pasos, el sujetarnos a horario rígidos, o hacer las cosas sólo por obligación, con lo cual, una servidora, tiene que nutrirse de estímulos diferentes a los que otros consideran estímulos, porque al no perseguir resultados a priori, una tiene que centrarse en aquello de hacer las cosas bien, pero el “bien” es muy particular y no siempre coincide con el “bien” de los otros.

En otras palabras: No me busques siempre por el mismo camino, porque lo más seguro es que no me encuentres….

viernes, 14 de mayo de 2010

Sin título

Sólo quiero mostrar un video que me ha llegado. Creo que sobran las palabras, tanto que, a pesar de poner mis "cinco sentidos", no he podido encontrar un título adecuado para algo tan grande.

http://especiales.lainformacion.com/sociedad/el-mundo-en-tres-sentidos/

Toda mi admiración.

lunes, 10 de mayo de 2010

Poderosas razones


Hay momentos en la vida, acontecimientos, que marcan un antes y un después. Nada vuelve a ser lo que fue, ni parecido, porque después de vivir determinadas experiencias que nos llevan a límites que nunca habíamos alcanzado, que exigen decisiones drásticas, los caminos se bifurcan y hay que elegir nuevas rutas; simplemente para poder seguir adelante, en un primer momento, para sobrevivir.

Se dejan atrás paisajes y actitudes, situaciones que marcaron el giro. Una nueva forma de vida ha de ser adoptada para poder ser honest@ con un/a mism@, con la propia vida y todos los que forman parte de ella.

Esto puede que no se comprenda, pero es una realidad, un hecho… ¿Se puede considerar evolución? Yo creo que sí, aunque el comienzo de esta nueva vida pueda parecer que ha sido impulsado por acontecimientos que, de no haber existido, no hubieran propiciado el cambio…

Pero existieron…

No, no es fácil dar el primer paso en ese camino inexistente, pero lo que sí es cierto, es que si hacemos oídos sordos a lo que nos llega, perderemos la oportunidad de vivir; no saldremos nunca de esa energía que nos convulsionó y que en ocasiones convirtió aquello que creíamos propio, construido con el esfuerzo de los años, en simples escombros, sin darnos cuenta de que siempre se puede volver a empezar, y si se hace de forma consciente, la base será, esta vez, más sólida, más firme.

Hay trenes que no pueden perderse y menos dejar que pasen sin siquiera hacer el esfuerzo de subirse a ellos.

Ningún destino es despreciable porque detrás de lo que parece casual, se esconden poderosas razones,