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viernes, 6 de enero de 2012

Queridos Reyes Magos...





... Aunque solo existáis para algunos, sorprendentemente, para los que no nos falta de nada, más aún para los que más tienen… Mi petición, mi ruego, es que os hagáis reales para aquellos que ni conocen vuestra existencia porque ni siquiera pueden plantearse algo tan absurdo, porque lo único en lo que piensan es en tener algo, lo que sea, para dar de comer a sus hijos, un poco de agua, no ya para asearlos, sino para calmar su sed, que, incluso creerían en el dios misericordioso, justo y todopoderoso,  con solo poder aprovechar lo que sobra de los platos de este mal llamado mundo desarrollado. Ellos no entienden de futuro, ni piensan en mañana,  sino en terminar con la tristeza que produce la impotencia de no poder cambiar esas miradas del  “horror” al que llamamos vida,  de los ojos de los suyos...
 
Por favor, Majestades, que en el 2012 dejemos de sentir vergüenza, pensando en ellos,  por formar parte del género humano, que esto que llamamos “crisis”, se traslade a aquellos que no tienen nada, para que, al menos puedan sentirse, como nosotros,  “dignamente maltratados”. Para nosotros, “los evolucionados del primer mundo”,  nada, que ya seguiremos tirando con lo que tenemos y con mucho menos.
 
Gracias anticipadas por vuestra comprensión, porque sé que si leéis mi carta con los ojos del corazón, tal como leéis las de los niños de nuestro mundo, no podréis dejar, con vuestra magia, de concederme estos deseos.

*
Atentamente,



jueves, 8 de diciembre de 2011

Un paseo por las nubes


Caminábamos por ese espacio colmado de sueños.

Seguramente no seríamos visibles,

Al menos para los ojos humanos.

De vez en cuando una estrella fugaz iluminaba el camino atravesando una nube

Y tú y yo seguíamos nuestro etéreo paseo,

Lentamente, cogidos de la mano, adivinando nuestras miradas brillantes, empapadas por lluvia del alma…

Yo te hablaba de viajes que nunca comenzarían,

Tú de libros balsámicos, que curan heridas del alma…

En un momento rompimos a llorar, nos abrazamos…

Habíamos descubierto la causa del efecto en el que ambos confluíamos…

No son los amores los que nos impulsan,

Los que nos alientan,

Los que nos orientan…

Es el AMOR el que nos encuentra,

Nos embelesa,

Nos enamora,

Nos alimenta…

A ti, muchacho de éter... (Marzo de 2005)

P.D. Puede que no volvamos nunca a aquel “Lugar”. Pero ese instante sigue existiendo en lo más profundo de mi alma. Gracias por acompañarme.


domingo, 2 de octubre de 2011

Sueños (Creando un punto de restauración)



Iba caminando en la noche primaveral, enfrascada en mis pensamientos cuando noté un golpe seco en la espalda... Mi primer impulso al sentir la taquicardia, el dolor de riñones, el mareo, todo ello asociado al susto que acababa de recibir, fue salir corriendo sin mirar atrás, pero me paré en seco y di un giro de 180º esperando encontrar... ¡Nadie!

No es posible, me dije a mí misma. No ha dado tiempo a que se marchen…

Mientras pensaba esto, volví a recibir otro golpe que me hizo tambalearme, pero al volverme tampoco vi a nadie. Esta vez noté un pinchazo en el brazo y poco a poco, el paisaje se fue desdibujando hasta desaparecer. A continuación, tuve la sensación de encontrarme dentro de un coche.

En efecto, debieron trasladarme dormida, ya que cuando desperté estaba en una habitación desconocida para mí, atada a una butaca y con una luz potentísima que me cegaba de tal forma, que me impedía ver a las personas que, en voz baja, hablaban entre ellas.

Alguien me acercó un vaso de agua que bebí inmediatamente porque mi boca estaba completamente seca, como cuando despiertas de los efectos de un somnífero o de una anestesia.

¡No deberías haber llegado tan lejos! .Yo estaba completamente aturdida, no sabía de qué me estaban hablando y el silencio fue mi respuesta...

Te dedicas a ir hablando de lo que te parece sin medir las consecuencias de tu acción. ¿Quién es? Interpelé sin comprender nada... jajajajajaja! Una sonora carcajada que me heló la sangre fue la respuesta que recibí.

A continuación en un tono medio irónico, medio amenazante... : Te has cansado de hablar de nosotros, de ir por ahí pregonando que movíamos los hilos por encima del Sistema, que nos presentías...
¡Dios! Pensé… Y como si me leyesen el pensamiento. No, no somos precisamente él, o sí... Depende de cómo lo quieras ver...

Entonces, al darme cuenta de que la situación no podía ser peor, me crecí... Pensáis que todo es manipulable, pero no contáis con nuestra libertad interior. No!. Podéis intervenir mi pensamiento, me podéis drogar, dormir, atontar... pero no podéis con mi libertad esencial, con ese aprendizaje que corresponde a lo vivido por mi SER...

Me di cuenta de que sudaba copiosamente, pero a la vez empezaba a perder el miedo.. Os percibo, os presiento, aunque no pueda definiros, sé que pertenecéis al mundo de la sombra, intermediarios del mal que os alimentáis de nuestra energía.
JAJAJAJAA.. De nuevo la carcajada heladora… ¿Nos alimentamos? No, vosotros nos dais la vida, existimos gracias a vuestras vibraciones negativas… Esta vez fui yo la que hablé con ironía: Os damos la vida y os la podemos quitar…
El foco que me cegaba se apagó y lo que vi cuando mis ojos se acostumbraron a la oscuridad me dejó absolutamente paralizada… Creo que no soy capaz de describir el horror de aquella imagen informe, la sensación de indefensión que me envolvió… En décimas de segundo brotaron lágrimas amargas de mis ojos, mi respiración se agitó, comencé a marearme…Me encomendé a esa luz que nos guía desde antes de venir al mundo y me quedé completamente en blanco…
¿Qué ocurre? Ya no estás tan segura de eso que llamas tu esencia? ¡Yo te diré lo que es la Esencia! En ese momento comencé a sentir un dolor interior, no físico, un sufrimiento imposible de describir, como si una garra fría oprimiera con fuerza mi corazón.
En medio del dolor, algo se iluminó en algún lugar de mi alma, y me vino a la memoria la frase de Jesús: “En tus manos encomiendo mi espíritu” Ya no me importaba morir, quizá es lo que estaba ocurriendo porque el dolor cesó y empecé a tener la sensación de que flotaba, sí, esa es la idea, flotaba por todo el transcurrir de mi vida, sintiendo todas las emociones, las sensaciones vividas  y las de todos los que habían formado parte de ella, directa o indirectamente a travñes de mis actos,  todo a la vez… Junto al dolor, comencé a tener una sensación de paz y de claridad increíbles, y fue entonces cuando “ellos” empezaron a emitir un sonido que identifiqué con jadeos, como si sintieran miedo… Esos jadeos se convirtieron en gritos y los gritos en aullidos…
En un instante hubo una especie de explosión y un olor espantoso, como a azufre y me quedé sola en la estancia. Miré a un lado y a otro; habían desaparecido, sólo quedaba un rastro como de algo quemado en el suelo. Empecé a forcejear hasta que conseguí desatarme. La habitación en la que estaba no tenía ninguna puerta, al menos visible. Mientras inspeccionaba las paredes y el suelo en busca de una salida, sentí que algo me absorbía, una sensación de vacío, y todo empezó a girar hasta que perdí el conocimiento.
Desperté en mi habitación, en mi cama con una antigua canción sonando en el radio-despertador llamada “Dreams”


Cuando el ordenador falla sin saber por qué, cuando no se puede descubrir cuál es la causa del mal funcionamiento, a veces puede solucionarse creando un “punto de restauración”, eligiendo el momento en el que todo funcionaba adecuadamente para empezar de nuevo.

A veces en la vida ocurre lo mismo, porque no es lógico evolucionar negativamente cuando se trabaja sin descanso… Elegido el punto idóneo, el horizonte puede despejarse.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Causalidades



Cuando el destino nos acerca una experiencia, se supone que no es un hecho casual, sino aquello que necesitamos para nuestro aprendizaje por duro que esto parezca. Una vez vivida y superada la misma, seguimos nuestro camino fortalecidos, cosa que únicamente se puede comprobar con la perspectiva del tiempo, dejando atrás el suceso en sí que se integraría en el pasado o en nuestra historia personal, como diría P. Coelho.
Normalmente, cuando la memoria descansa, o pasado un tiempo más o menos razonable, nos llega otro suceso de similares características en el fondo  pero con un “envoltorio” diferente, digamos que es una especie de reválida para comprobar si aprendimos de la experiencia primigenia. Puede que volvamos a tropezar en la misma piedra y el golpe sea más grave esta vez, pero a fuerza de vivir, un día seremos conscientes de que el resultado sólo depende de nuestra respuesta, de que somos artífices de nuestro propio destino; hemos encontrado el patrón y lo deseable es que el resultado nos sirva para estar alerta y aplicar lo aprehendido  en otras circunstancias.
Simplemente eso… Estar alerta o la vida se irá repitiendo, dando vueltas sin parar.

martes, 6 de septiembre de 2011

Ayudándoles nos ayudamos

Con mi agradecimiento a http://angelolaran.com por permitirme difundir su obra

No hace mucho,  comentaba, centrándome en la situación que se vive en el cuerno de África, sin olvidar otros lugares del planeta,  hasta qué punto, como integrantes del mismo,  somos responsables, individualmente, de lo que ocurre en nuestro mundo. Pienso que lo somos, al margen de la responsabilidad de Instituciones y Gobiernos que, sin duda la tienen, pero, personalmente,  creo que sería suficiente con que cada cual asumiera la propia y actuara en consecuencia.
He tenido la fortuna de conocer a través de alguien de mi plena confianza, la labor de un hombre, Ángel Olarán,  que dedica su vida de la manera más generosa y altruista a ayudar a los más desfavorecidos mediante multitud de proyectos dirigidos a la infancia, a los ancianos, a la mejora de la agricultura, etc.,  en Etiopía, en la región de Tigray, concretamente en  Wukro. Para que lo conozcáis con más detalle, os dejo la dirección de su página web http://angelolaran.com

Ellos necesitan la colaboración de todos cuantos podamos prestársela porque, de esta forma, podríamos hacer de nuestro mundo, que también es el suyo en idéntica medida, un lugar más justo, equitativo, fraterno y solidario, y, en consecuencia, a través de lo poco o lo mucho que podamos aportar, asumir la responsabilidad a la que aludía anteriormente.

Más allá de todo esto, es una  cuestión de simple humanidad.