
Llegaste el sábado por la mañana llenándolo todo de risas, color, ilusión, vida…
Eh! Abuela, tenemos que comprar un dominó (tu juego preferido), pero luego compramos, además, lápices de colores, un bloc de dibujos para colorear, un calendario navideño de chocolatinas…
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Y empezamos a jugar a toda pastilla, por si se acababa el tiempo; lo demás no importaba… Ahora a la nintendo, después a colorear entre las dos, luego al pinball, al dominó, en el que empatamos; mientras, mirabas de vez en cuando una película de una estrella mágica que hacía que los niños volasen; te enterabas del juego y de todo lo demás…
.Ahora vamos a abrir las casillas de los días que han pasado (en el calendario de navidad) y nos comemos los chocolates ¿vale abuelita?… ¡Aaah!, después de observarlo mientras las dos masticábamos chocolate…Pero... ¡¡¡si tiene un Belén recortable por la parte de atrás!!! Y con lo ojos muy abiertos, entre grititos, casi tartamudeando: Abuela… (rascando con la uña las ventanitas que encierran el chocolate de cada día) ¿Cuándo vamos a hacer el Belén?
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Bueno, es que hasta que no abras todas las casillitas, no podemos deshacer la caja… Y esto termina el 31 de diciembre, y sabes que sólo puede abrirse una diaria… Sí, preocupada, pero entonces ya habrá pasado la navidad… Entras en un silencio reflexivo mientras sigues acariciando las ventanitas…
¡¡¡Ya sé, abuela!!! Nos comemos todos los chocolates para merendar, recortamos el Belén, lo pintamos y lo pegamos en un cartón.. Es... Que… Tengo que llevar un regalo a mamá… Y creo que quiere un Belén… (casualmente...)
Jajajaaa… Acabamos merendándonos el calendario de adviento, pintando los recortables con acuarelas y pegándolos sobre un cartón forrado con cartulinas de colores: A mamá le va a encantar… ¡¡¡Bieeeennnn!!!
A las nueve y media de la noche, se te cerraban los ojitos mientras cenabas…. Te llevé a la cama y te quedaste dormida, sonrisa incluida, en segundos…
A esto le llamo yo vivir…
Tú si que sabes…



