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miércoles, 15 de julio de 2009

¿Pasar por el aro?



Cada cual tiene su particular percepción de la vida, del mundo en el que habita, del por qué de su manera de andar por el mismo, pero se me ha pasado por la cabeza la idea de que algo he podido transmitirte erróneamente cuando has afirmado que este mundo es un asco, que hay que pasar por el aro quieras o no, en resumen, que no te salen las cosas como tú pensabas…

No, ni se me ha ocurrido responderte que no lo es, porque sé que eso debes descubrirlo tú, pero he sentido un poco de ¿culpa? Por tu tristeza que soy incapaz de evitar y por lo que has ido “vomitando” a lo largo de la conversación.

¿Y si después no hay nada? Me dices mirándome fijamente como si yo tuviera respuesta para algo que llevo cuestionándome toda la vida. Lo único que puedo hacer es responderte con otra pregunta: ¿Actuarías de forma diferente si no lo hubiera? Sonríes y antes de que contestes, te disparo otra pregunta: ¿Eres como eres y haces lo que haces por lo que pueda haber o no cuando te marches de este mundo? Silencio largo, mirada en el horizonte, un cigarrillo que se enciende… Y después, categóricamente: ¡No!

Pues ahí tienes la respuesta…

Que nuestra libertad está condicionada, y no sólo en el aspecto físico, por diferentes motivos, creo que es un hecho incuestionable, pero pienso que la libertad, o mejor, la independencia se gana…

A ti y a mí nos pueden parecer muy mal los derroteros que este mundo transita, la poca conciencia social, la insolidaridad para los necesitados, la inflexibilidad con las diferencias ajenas e indudablemente actuamos (individualmente) en consecuencia y en conciencia, pero vivimos en este mundo, y no tenemos más remedio que movernos por él, con lo cual hemos de adaptarnos -sin traicionarnos a nosotros mismos- en la medida de lo posible.

Sí, el reparto de la riqueza es injusto, el sistema financiero está claramente dirigido a que los que más tienen se enriquezcan aún más, lo que potencia que el campo laboral se mueva por las mismas coordenadas.

El tributo que el ser humano, en general, paga a la vida puede parecer excesivo debido a la mediatización que ejercen los poderes establecidos, pero hay que trabajar para vivir; hay que relacionarse, hacer bien lo que se haga, más que como respuesta a una exigencia externa, simplemente por un mínimo de autoestima y coherencia y como estamos aquí por algo, poco a poco ir aprendiendo que dentro de lo que vivimos, en las labores que realizamos, existen aspectos positivos…

Así que no es una cuestión de pasar por el aro, es simplemente que dentro de todo este mare magnum en el que nos movemos, en mi opinión, hay que intentar vivir con honestidad y poner el corazón en lo que se hace, cambiar lo que podamos en nuestro propio entorno para en mayor o menor medida, sentirnos independientes y dueños de nuestras vidas.

lunes, 13 de julio de 2009

Supuestamente


Maestro ¿Qué hacías antes de la iluminación? Cortaba leña, transportaba agua.
Maestro ¿Y qué haces después de la iluminación? Corto leña, transporto agua. (tradición Zen)

A veces me resulta difícil comprender qué es lo que se entiende por iluminación… Pregunto y me encuentro con respuestas que aluden a seres (supuestamente) superiores que gozan de popularidad, que tienen seguidores, que se los admira porque (supuestamente) hablan de la vida con un conocimiento por encima del resto de los mortales, que emplean palabras o frases grandilocuentes…

Y me da risa, porque creo que el que de verdad puede considerarse iluminado, es el que comprende al otro, el que puede ponerse en su lugar, el que es capaz de empatizar no con aquel con el que coincide en ideas, creencias u opiniones, sino con aquel que es diferente, y entiendo que a todo esto se llega a través del conocimiento propio.

Cuando sepamos (de saber) que, hasta en la mejor de las situaciones somos susceptibles de fallo, que hasta en un entorno ideal podemos dar un paso en falso, tropezar y caer, cuando reconozcamos que aquello que para nosotros es válido puede no serlo para los demás y que cuanto más alto nos situemos más dura será la caída, entonces podremos comenzar a reconocer interiormente que todos somos iguales y ser capaces de perdonar de verdad al otro, porque habremos transitado el camino del propio perdón.

Y lo más importante…

Que llegados a este punto, no ondearán nuestros cabellos cuando nos subamos (supuestamente) al "podium del mejor”, que no aparecerá un aura luminosa rodeando nuestras cabezas, para distinguirnos de “los malos” que nadie tiene por qué saber más que una cosa:

Que somos alguien más que lucha por construir su propio camino..

viernes, 10 de julio de 2009

Reclamaciones



Oiga, ¿Es usted dios?

No, mire, soy un Mediador...

Que vengo a presentar una reclamación… Es que quiero que me cambien el viaje de mi vida…

Bueno, pero para eso tiene usted que morirse; no sé cómo ha podido entrar hasta aquí, contestó el Funcionario del Otro Lado.

Oiga, yo lo que hice, después de ver los carteles, fue pulsar el automático donde ponía “Departamento de Reclamaciones y Milagros” y se abrió esta puerta. No especificaba nada sobre muertos o vivos…

Ya, lo que ocurre es que, en ese caso, debería usted haberlo solicitado hace 50 años…
Pero bueno, si tengo esos exactamente: Cincuenta… ¡los cumplí ayer mismo…!
Pues así son las cosas. Yo sólo soy un funcionario y tengo que respetar las normas

Entonces no sé por qué, antes de empezar el viaje, se marcaron el rollo de que si, en cualquier momento no estábamos contentos nos devolvían el importe o nos cambiaban el destino, porque me pasé siglos reuniendo puntos positivos para luego encontrarme con esto, y la conclusión es que, como no estoy conforme con todo este sistema, vengo a reclamar para que me arreglen el asunto, y ahora me viene usted diciendo que si lo tenía que haber cambiado antes, que si pitos y flautas… Pero, ¿cómo iba yo a saber que esto no era lo que yo pensaba?

Llevo cincuenta años viajando y cuando no es por H, es por B, pero unas veces que si se estropea el vehículo, otras que si no hay combustible, que si hace falta una aportación extra de puntos… En otras ocasiones que si se te cruza otro vehículo y claro, hay que respetar a quien se pone por delante, como indican las leyes, y ¡hale! A esperar a que el señor se quite del medio, aunque no estés de acuerdo. Así que, al final, de lo prometido nada, y esto no tiene nada que ver con lo que imaginé, así que, o me lo resuelven o conmigo no cuenten en lo sucesivo, porque no entrego ni un punto más….

¡Desde luego, me están dando el viajecito! Si llego a saberlo, toma aquel tren Rita la de los peines…

Al fin, la realidad, es que nos metemos en esto sin libro de instrucciones, sin conocer las contraindicaciones y sin hoja de reclamaciones, con lo cual, tenemos que “fabricar” el vehículo, conseguir el combustible y hacernos nosotros mismos hasta el mapa del camino.

- Consultó de nuevo su mapa y después de comprobar que tenía combustible suficiente, siguió su camino canturreando una canción... En realidad no está tan mal el viaje, se dijo mientras se dio cuenta que debía empezar desde el punto de inicio. ¡Vale! Ahora corregiré algunos puntos...


domingo, 5 de julio de 2009

Expectativas


Elo esperando...


Querer al otro tal como es, no es sinónimo de quererle porque cumple tus expectativas, tus necesidades o porque sirve a tus intereses.


Las expectativas suelen ser el preludio de la decepción y ésta la puerta de la incomprensión.

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Porque lo que tú esperas puede estar muy lejos de lo que él es.

jueves, 2 de julio de 2009

PAZ, una actitud


Jamás se alcanza la paz personal o colectiva a través de la violencia, y la violencia no sólo consiste en la agresión física… Existe una agresión gravísima y de terribles consecuencias, la verbal, y algo no menos grave, la complicidad cobarde de quien escucha sin intervenir, de quien no pone en su lugar a quien se atreve a manipular mentes y corazones para provecho propio, creyéndose en posesión de la verdad absoluta.
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No obstante, la paz, como todo, es una actitud ante la vida…