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lunes, 10 de agosto de 2009

Bocadillos de huevos kinder


Hace poco limpiando un maletero, me encontré, dentro de una bolsa de viaje que no usaba desde hace años, un montón de cajitas de esas de sorpresa de huevo kinder, sí, de las amarillas que no hay quien abra, que un día intenté, ante las lágrimas de uno de mis hijos, abrir con la boca y saltó la tapita hacia mi garganta y a poco me asfixio…

…Y una vez abiertas, te podía salir un muñequito entero pero, la mayor parte de las veces, te tocaba cualquier otro regalito perteneciente a una “famosa colección” que tenías que organizar mirando un mapita del tamaño de un sello de correos, que no lo veías ni con las gafas esas que llamaban “de ver”, y que a veces te sobraban o faltaban piezas y lo que pensabas, inicialmente, que era un microrobot, acababa siendo un cochecito tan mono, con su motorcito y todo y después de terminar de montarlo, ya con varias uñas rotas, se lo enseñabas al niño demostrándole -triunfante- que rodaba muchísimo con sólo frotar un poquito las rueditas del tamaño de lentejas contra el suelo, y resulta que al niño, después de mirarlo y probar esa maravilla, no le gustaba nada porque tenía otro mejor, mucho más grande, que rodaba a milporhora y no esta “caca-diminuta que no vale para nada”, y además -supuestamente, que no siempre era así- ya se habían comido el huevo kinder y el final de la “caca-diminuta” era el cubo de la basura, claro, después de verlo rodar de un lado a otro durante un tiempo, pero lejos de las manos del niño…

¿Qué era lo que estaba contando? Ah! Sí…Pues que yo les hacía bocadillos de huevos kinder que estaban riquísimos, porque si no, la mayor parte de las veces, no se comían el dichoso huevo, compuesto del mejor de los chocolates existentes, por el que todos los niños suspiraban (maravillas de la publicidad) y un "vaso completo de leche".

¿No habéis comido nunca un bocadillo de huevo kinder?
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Pues consistía en abrir un bimbollo, que era un tiérnisimo panecillo alargado, (creo que ya ni existen) y después de darle mantequilla en las dos mitades, poner ambas idem del huevo en la mitad inferior del bimbollo, colocar sobre esto la tapa superior del mismo y aplastarlo un poquito después de haberlo envuelto en papel de aluminio.
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De vez en cuando, les llevaba estos bocadillos a mis hijos a la salida del cole, y mientras se lo comían durante el camino de vuelta, me tocaba abrir las cajitas amarillas para ver qué sorpresas les habían tocado y aguantar que se peleasen queriendo unos las sorpresas de los otros, que no sé qué extraño poder ejercen dichas sorpresas, para luego acabar en la basura o como mucho en el fondo de un cajón; eso sí, después de romperme las uñas y acumular las cajitas amarillas que parecían muy útiles pero que a la larga no servían para nada, más que, como en este caso, traerme un grato recuerdo…

domingo, 9 de agosto de 2009

Peregrinos


Decir que no nos salen las cosas bien, es simplemente afirmar que la vida no responde a nuestras expectativas mentales. Habría que apartar la mente, si esto fuera posible y repasar nuestra vida a través de eso que habita en todos los seres vivos y que sólo el hombre (destructor de sí mismo) relega a un segundo plano a través de la engañosa mente…

Quizá, así, nos daríamos cuenta que todo lo que nos sucede obedece a diferentes pasos o causas cuyo origen es nuestra voluntad; que esos pasos son en muchas ocasiones erróneos porque no supimos apartar el ego al elegir, pero a pesar de eso, el resultado es siempre el aprendizaje, el saber, no sólo qué es lo que debemos hacer sino también qué es lo que no debemos repetir en situaciones similares a las que constituyeron en su día un tropiezo o un paso en falso.

Sí, creo que todos los seres vivos estamos dotados de esencia o de memoria existencial; eso que nos dirige sutilmente, lo que nos indica que algo no está bien cuando no lo está, por más que busquemos mil justificaciones que ya no proceden de la esencia para motivar nuestros errores. La pena es que raramente hacemos lo mismo cuando es el otro quien se equivoca; ahí sale el juez implacable, la víctima propiciatoria ofendida y destroza con sus juicios a aquel de quien cree que procede su sufrimiento.

Al fin, la realidad, es que todos somos peregrinos buscando un lugar, un camino, una razón para seguir nuestro proceso, y podemos hacer de ese peregrinaje un cielo o un infierno para nosotros mismos y para los que nos rodean.

No, no es cierto que del amor al odio haya un paso; del amor al odio hay un abismo que se llama ego y se viste de incomprensión y de escaso amor propio, aunque parezca esto un contrasentido, y todo ello se adereza con auto justificaciones que nos alejan de la esencia.

sábado, 8 de agosto de 2009

Desde mi punto vista...


Por mucho que sepamos que la vida es el proceso natural que existe entre el nacimiento y la muerte de un ser o mejor, de un organismo, con todos los pasos intermedios consabidos, he aprendido que la vida, en el más amplio sentido es un acto voluntario, más allá incluso de que nuestros estados anímicos o emocionales tengan una incidencia sobre la calidad de la vida, a nivel físico, de la que somos portadores…

Porque, como ya sabemos, la vida abarca algo más amplio que el hecho de que nuestros órganos, con sus necesidades a nivel físico/químico cubiertas, funcionen con normalidad. Desde mi experiencia, la consciencia y la voluntad de vivir, nos llevan a experimentar algo que siendo natural, como decía, en su aspecto meramente biológico, pasaría a ser sublime, y lo es, cuando se pone la voluntad en ello, cuando se buscan las ganas de ser algo más que una máquina de vivir, cuando se decide realizar ese viaje hacia el paisaje interior en el que encontramos caminos, panoramas, universos que ni siquiera sospechábamos que podrían existir.

Se trata, nada más y nada menos que de aventurarse en uno mismo y a través de esa aventura conocer y saber lo que somos en todos los aspectos; se trata de descubrir EN QUÉ CONSISTE VIVIR, de hasta donde llega, en su aspecto más profundo estar vivo; sólo entonces podremos afirmar que hemos vivido y sólo entonces podremos aventurarnos plenamente en el otro…

Sólo entonces, desde mi punto de vista, podremos amar conscientemente y podremos considerarnos seres vivos.

domingo, 2 de agosto de 2009

La propia realidad


Los deseos y los sueños que no se cumplen nos muestran la propia realidad y es sobre la misma donde podemos actuar, donde podemos hacer que nuestro mundo sea tal como queremos que sea; cambiarlo, mantenerlo, modelarlo con los medios (reales) que poseemos, sin proyectarnos en lo que no existe…

Sólo inmersos en la realidad podemos disfrutar de lo que somos en presente continuo; sólo así podemos ser felices, y lejos de desear que esto o aquello no hubiera ocurrido, actuar desde lo que somos y tenemos.

Construir nuestro propio camino.

Porque nunca sabremos qué hubiera ocurrido si…

Nunca sabremos si hubiera sido mejor o peor, si…

Comparo a la vida con el ajedrez; las piezas perdidas ya no sirven en mi juego y no debo contemplar que el otro las tiene en la caja de sus ganancias sino emplear las que me quedan y “jugar” con ellas.


Si perdiera, siempre sabré que lo he intentado


Siempre podré volver a empezar con todas las posibilidades, y sobre todo:


Cada vez que juegue disfrutaré de lo que hago sin pensar en pérdidas o ganancias, porque el que vive su propia vida,
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Siempre gana...

sábado, 1 de agosto de 2009

¡ETA NO!


Sumándome a la iniciativa propuesta por Nacho de la Fuente en La Huella Digital http://lahuelladigital.blogspot.com/ os invito a los que querais a hacer una entrada como ésta dejando constancia de nuestra repulsa contra la banda armada.