CLICK HERE FOR BLOGGER TEMPLATES AND MYSPACE LAYOUTS »

domingo 15 de noviembre de 2009

Decálogo de una adolescente


Hoy, limpiando una estantería en la casa de mi madre, tomé en mis manos un libro que no veía hace muchos años; al abrirlo encontré entre sus páginas un papel doblado con un decálogo que a continuación transcribo. Me hizo sonreír y hasta acudieron unas emocionadas lagrimitas a mis ojos...

Lo escribí hace cuarenta años

"Me aburren aquellos que en lugar de opinar decretan, me aburren las frases hechas, las muletillas, el lenguaje complicado, los gestos copiados, las frases grandilocuentes.

Me aburre J. Ángel cuando me dice como cargado de razón ¿Y bien? Y cuando le pregunto que “y bien qué”, me suelta eso de: Cuéntame algo… Pero… ¡Si fuiste tú quien me pediste una cita!

Me aburre tener que hablar porque quien me acompaña (J. A.) no soporte el silencio

Me aburren los que hacen suyas frases y pensamientos que no lo son, sobre todo si fui yo quien se los descubrió

Me aburre lo que entienden casi todos por libertad

Me aburren, me cabrean, me sacan de quicio, todos los que caminan bajo palio visible o invisible…

Me aburren los que me miran las tetas antes de saber cómo son mis ojos y conocer el timbre de mi voz

Me aburren los curas.

Me aburren horriblemente las monjas del cole con sus primeros viernes de mes y las mentiras que no se creen ni ellas mismas.

Me aburre (muchísimo) lo que mis padres esperan de mí."

En fin... jajajaaa. Después de cuarenta años, me siguen aburriendo algunas de estas cosas, aunque otras eran sólo producto de la edad.


sábado 14 de noviembre de 2009

Queridas arrugas


Hoy es un día, para mí, de agradecimiento a la vida por circunstancias que al ser personales, más concretamente, familiares, no vendría al caso especificar en este espacio, pero sí dar cuenta del sabor o el sentimiento que estas circunstancias han dejado en mí después de pasar por situaciones que, por la gravedad o la profundidad de las mismas, ponen a prueba todos los valores, creencias, actitudes y algunos niveles personales que no se detectan en lo cotidiano, cuando todo parece que sigue un curso conocido.

Por todo lo puntualmente vivido, agradezco enormemente a la vida las arrugas que surcan mi rostro, que son inversamente proporcionales a otros valores internos y también a lo que la situación experimentada requería de mí en todos los aspectos de la misma.

Cuando una circunstancia excepcional requiere toda nuestra atención, como decía, es cuando se pone a prueba lo que somos, lo que nos sustenta, se miden nuestras fuerzas, nuestros valores, nuestra resistencia, y al concluir la misma, casi sin darnos cuenta, hacemos un balance reparador para volver a situarnos, por decirlo de alguna manera, en la normalidad.

Este balance, sin entrar en detalles, me ha conducido a darme cuenta de que no me cambio por nada ni por nadie y no restaría no ya un año sino un solo segundo, ni como decía ni una de las arrugas que surcan mi rostro para convertirme en alguien diferente a lo que soy, precisamente porque la vida me ha conducido hasta el punto en el que me encuentro.

Por lo tanto, queridas arrugas, no os olvidéis de seguir apareciendo (dulcemente, a ser posible) a medida que mi caminar lo requiera.

domingo 8 de noviembre de 2009

¿Cómo es tu mundo? (cuento del más acá)

Mi mundo es cambiante, diferente cada día, aunque procuro que no se me escape de las manos y para ello, cada mañana al despertar, dibujo, más bien hago un boceto del mundo en el que deseo vivir, claro, con una "plantilla predeterminada" producto de mi experiencia, ya que no quiero prescindir de ciertos elementos porque yo mismo dejaría de existir y en ese terreno nunca me he movido porque mi mundo ya no sería mi mundo sino un mundo cualquiera, y a mí no me gustaría moverme en un mundo cualquiera, producto de otras voluntades.

Bien, pues, dejando a un lado los elementos fijos que no voy a enumerar porque cada cual tiene los suyos, los que ha elegido antes del antes, para conformar su realidad y que, dentro de una serie de variantes son iguales y a la vez diferentes, constituyendo, junto con la experiencia, el "decorado" particular en el que después girará la historia de cada cual; la mía, aunque comience y finalice en el transcurrir de un solo día, que eso también forma parte de la propia elección, me resulta muy interesante, aunque no siempre lo haya sido, pues (mal) viví una gran parte de mi camino pensando que no podía hacer más que esperar que los acontecimientos que yo suponía que deberían llegar, llegaran, cosa que raramente ocurría, para así poder decidir el paso siguiente, con lo cual estuve todo ese tiempo enfadado con el destino y siendo un actor secundario, casi diluido en el decorado, en lugar del protagonista, guionista y responsable de mi historia.

Un día, hacia los treinta, me di cuenta de que la vida que había llevado hasta ese momento, había sido diseñada por otros y no me gustó esa idea, así que empecé a investigar recorriendo mundo, pero no un mundo cualquiera, que en aquel ya me encontraba, sino mi propio mundo, hasta entonces desconocido, aquel al que sólo uno mismo puede acceder.

Después de un periodo de análisis que no podría cifrar en el tiempo, supe que si bien hay, como decía, una serie de elementos fijos en los que podía establecer variables, hay otros que forman parte de la voluntad, la creatividad, el deseo, y con esos elementos variables y los propios basados en la experiencia personal, establecí el principio del "ser-yo-el-autor-realizador-guionista-productor" , así que llevo ya más de dos décadas escribiendo mis guiones, o mejor, decidiendo lo que quiero hacer, eso sí, siempre abierto a la intervención de otros que también forman parte de mi historia y además, casi siempre con algunos proyectos de los que no puedo hablar porque entran dentro de lo que considero lo personal e intransferible, ámbito de lo más importante, como todos sabéis por experiencia propia.

Reconozco que a veces se cuelan “gazapos”, que esos al moverse en "mundos cualesquiera", llegan a los ajenos intentando cambiar, criticar o destruir aquello que temen o no comprenden, pero no los elimino sino que procuro encajarlos en el apartado de la experiencia porque nada es despreciable, (y menos los gazapos, que andan toda la existencia despistados de un lugar para otro, aunque un día escribiré sobre ellos, porque los hay de varias clases y algunos muy dañinos) en este trabajo si lo que se pretende es VIVIR….

domingo 25 de octubre de 2009

¿Realidad?


El mundo está lleno de mitos, unos reales y otros ficticios, pero tanto da si “alguien” cuyo rastro o recuerdo ha servido para mejorar la vida o el comportamiento humano, fuera real o simple producto de la imaginación de otro.

Tenemos la fea costumbre de echar por tierra cosas válidas con la excusa de que su procedencia no es auténtica, de que no son reales… Pero ¿qué es la realidad?

Al hilo de esto, recuerdo que hace muchos años, hice un curso de Control Mental, denominación que nunca me ha parecido exacta para lo que se compone de una técnica de meditación y visualización creativa, que algunos aprenden por sí mismos, a base del mantenimiento en la imaginación o en el corazón del deseo de que algo suceda en su vida o en la de otros, y reconociendo que, como todo, esto puede darse en el aspecto tanto positivo como negativo, (allá cada cual con sus deseos y las consecuencias de los mismos) no dista un ápice de esta técnica a la que aludía en un principio.

Pues bien, recuerdo, con mucho cariño por lo que supuso para mí en aquel momento, que, dentro de esta técnica, se creaba (desde el punto de meditación/visualización) un laboratorio imaginario en el que existían una serie de elementos fijos y otros que “aparecían”, según las características, creencias conscientes o no, educación, cultura, del sujeto, diferentes en cada caso.

En esa meditación pude “ver”, grabado en una de las puertas de ese laboratorio, un sol, y en la otra un árbol . Al dirigirme al interior en el estado meditativo que comentaba, aparecía un alquimista representado por un anciano con sus matraces que me miraba y me hacía un gesto de que me acercara.

Al terminar el curso, le comenté a la amiga que me había recomendado la realización del mismo que, si todo eso que yo había percibido era irreal, de qué servía ayudarse de algo así (con el tiempo descubrí que eran símbolos de mi estado interior de búsqueda) y su respuesta fue: ¿A ti te sirve? ¿Te ayuda? Entonces, qué importa si son reales o no…

Si lo son para ti, siempre teniendo claro que es otra parte de tu realidad, la no tangible, la del otro lado ¡eso es lo que cuenta!

No tienes que dar cuentas a nadie, no tienes que convencer a nadie…

¡Sigue tu camino con lo que te encuentres!

Hay quien sitúa, generalmente por desconocimiento, todas estas disciplinas, si así queremos llamarlas, dentro de algo poco menos que indigno, cosas raras de gente extraña, pero sin embargo van a la iglesia a rogar a dios que les ayude y ponen en ello toda su fe, cosa por otra parte que considero de lo más digno y humano, aunque yo no crea en ello, pero…

¿Qué diferencia existe entre una y otra técnica? ¿Cuál de las dos o de otras tantas es más real?

jueves 22 de octubre de 2009

Mi ambición


¡No tienes ambición! Esta frase me la has lanzado casi como un insulto y has añadido

¿No te das cuenta que pierdes una oportunidad que puede no volver a presentarse?

Ganarías mucho económicamente …

Tendrías mayor prestigio laboral …

Serías la primera en …

Sólo he contestado que el dinero no me proporcionaría tiempo para mí y los míos

Que el estar en ese “lugar” me impediría tener libertad para hacer un alto cuando lo necesitara

Que mis pinceles se secarían, mis libros se llenarían de polvo y mis escritos personales dejarían prácticamente de existir, por no hablar de mis “caminatas reflexivas”, mis momentos de soledad elegida, las largas conversaciones con mis amigos.

No, no poseo ese tipo de ambiciones que me impedirían ser dueña de mi tiempo y por tanto de mi vida.

No me has insultado; tus palabras son, para mí, un halago…