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miércoles, 24 de noviembre de 2010

¡Carta Blanca al Destino!


¿Por qué consideramos que pasamos malas épocas o periodos negativos de nuestra vida cuando las cosas no salen como nosotros, mentalmente nos proponemos o proyectamos?

Suele pensarse que todo va bien cuando en nuestra vida no existe lo que calificamos de situaciones adversas, problemas, contratiempos, circunstancias que nos alteren anímica o emocionalmente… Así que, si esto último ocurre, nos encomendamos (según las creencias de cada cual) a la fortuna, al santo de turno o a esa energía que nos tranquiliza poniendo como premisa que la solución ha de ser X… Para conseguirlo, algunos rezan, otros ponen toda su fuerza mental en lo que desean conseguir y muy pocos, esto suele aprenderse a base de tropezones, desean que ocurra lo mejor para el propio desarrollo o aprendizaje, dejando en manos del destino la solución y prestando atención a lo que va ocurriendo, a como se desarrollan los hechos y reconociendo que no siempre la solución pasa por que todo se facilite de forma que no haya que sufrir ni que esforzarse o que desaparezca aquello que nos está alterando.

Apoyando esta "ley del mínimo esfuerzo o de la tontería borreguil", se han puesto muy de moda esas técnicas que prometen que a través de su práctica se consigue todo cuanto se desee, bien sea abundancia material, amor, trabajo, salud y que Fulanito, el inventor de turno de dicha técnica comprobó en sus propias carnes, consiguiendo el oro y el moro… Y repito la misma pregunta ¿Por qué todas estas u otras tantas “bendiciones” han de producirse en el momento que a nosotros nos convenga? No está mal el deseo de la felicidad, de hecho es recomendable buscarla y mantener una actitud abierta y positiva, pero el pretender que lo mejor que pueda ocurrirnos sólo abarque el mundo de lo que se considera (“ahora sí- ahora no, ahora sí- ahora no”…) “positivo” que nos llegará a través de esos deseos mantenidos o súplicas repetitivas, es mucho suponer…

Puede que en determinados momentos, no sea lo que más conviene puesto que venimos a este mundo para aprender y hay diferentes formas de hacerlo y una de ellas es llegar a valorar lo que tenemos o lo que perdemos si no somos capaces de hacerlo.

Así que, si de verdad queremos vivir una experiencia real porque sea la que nos corresponda y poder gozar de una vida plena…

¡Carta blanca al destino!

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues claro! a aprender a buscar la felicidad y la paz como estados interiores, y no como algo que nos viene de fuera...El bien y el mal están en nuestra propia esencia, se podría traducir también como lo bueno y lo malo , la felicidad y la infelicidad.
Pero a veces nos dedicamos a mirar el ombligo propio , a querer algo distinto a lo que tenemos.

luz dijo...

Así es, Nanita.

Para VIVIR en el sentido más amplio de la palabra, no se deben poner condiciones al destino...

Si de algo estoy segura es de que todo aquello que nos llega no tiene nada que ver con la casualidad sino que es el efecto de una causa; aquello que conviene a nuestro aprendizaje. Si la respuesta es equivocada o actuamos a través del ego, las situaciones se repiten con mayor intensidad, al margen de que no existan atajos válidos en la vida.

Besitos

Una mirada... dijo...

Ante los aconteceres adversos no se puede ser conformista, porque no siempre el destino depara bonanzas o desdichas en función de los propios "méritos".

La felicidad es un estatus relativo; "estar bien", "sentirse bien" o sus contrarias son apreciaciones individuales que dependen de la manera en que se encara la propia existencia. Cada cual aplica sus principios, sus medicinas personales ante situaciones que rompen con lo que se considera placidez. Tal vez lo que muchas veces olvidamos es que tenemos más fortaleza de la que creemos y por eso mismo somos capaces de superar incluso aquello que no hemos imaginado.

Afectos.

aminuscula dijo...

Bueno, yo me puse en sus manos el día en que comprendí que la vida sabe mejor que yo lo que me beneficia (por tantos deseos concedidos que no me aportaron nada bueno, por tantos sinsabores que me llevaron a una vida mejor). Así que ahora soy incapaz de pedir un deseo. Cierto es también que tengo todo lo que deseo y necesito.

Otro bessso

luz dijo...

Eso de los méritos, Una mirada, es algo que me resulta tan complicado, que a estas alturas ya ni me lo cuestiono en la seguridad de que el destino está más que escrito, y desde luego lo de la felicidad que, en efecto es subjetiva, puede darse hasta en situaciones adversas entendiendo por felicidad un estado independiente de las emociones.

De cualquier forma mantener una actitud positiva y confiada creo que ayuda, aunque a veces no resulte fácil hacerlo.

Un abrazo

luz dijo...

"Pedir deseos", ami... A veces no es necesario, aunque sí matener esa actitud positiva, sin poner, como antes decía, condiciones al destino...

Sabes que yo enciendo velitas y es, precisamente, porque la luz (así me lo parece) me ayuda a mantener viva esa energía, me lo recuerda, me apoya... ¡Es difícil de explicar, pero como decía Una mirada, cada cual aplicamos nuestros principios, quizá para que esas fuerzas que siempre sacamos de nosotros mismos afloren con más facilidad.

¡Feliz y creativa semana!