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miércoles, 1 de junio de 2011

Lo inevitable






Hay veces que el miedo atenaza el ánimo y se pasa por la cabeza soslayar determinadas experiencias que se han presentado por sorpresa.

Sí, puede ser que casi todo en la vida se presente de esta manera, es cierto, pero lo más remotamente imprevisible, lo que nunca pensamos que ocurriría, situaciones de las que se ha huido casi por sistema, pensando que no eran tales huidas sino elecciones personales, se convierten en lo que yo califico de lo inevitable y pueden llegar a asustar tanto que se nos pase por la cabeza dar un gran salto y sortearlas.

Pero no… Algo que no sabría definir, algo que ni siquiera podría decir de dónde procede, una especie de chispa, algo parecido al encendido de un fósforo que no llega a prender, hace nacer una semilla; una especie de sutil entendimiento que sin llegar a ser tal, es como el titilar de una lejana estrella en la más oscura de las noches... La única luz que se percibe, pero que hace que la oscuridad deje de serlo sin haber amanecido en el alma.

De repente te das cuenta de que lo que evitas en realidad no es la experiencia en sí, y que el lugar hacia donde el miedo podría conducirte sería a hacer una parada en seco en la vida, a perderte en un camino equivocado, a darle un hachazo al destino antes de comprobar qué experiencias se derivarían de aquello de lo que quieres huir.

Y lo entiendes más allá de la mente y lo guardas en el alma y lo cultivas porque no puede ser de otra forma…. Y en esa decisión pones lo mejor de ti.

No sé qué pasará, piensas aferrándote a esa pequeña y remota chispa. ¿Qué me deparará el destino? Te preguntas ya inmersa en el mismo, pero ya no huyes, ya no tienes miedo, aunque exista un resto de inquietud.

Hoy ya es mañana y no pude ver su llegada, aunque una pequeña luz anuncia el principio del alba.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues sí, siempre existe esa pequeña luz en la lejanía que, casi cegados por el dolor, ilumina a lo lejos nuestra vida y sus acontecimientos....A veces esa luz, tiene forma humana con nombre y apellidos, y te susurra al oido que hay que seguir adelante y, que nos rodea mucho amor y compasión. Otras veces, son los dioses o el destino mismo, que desde lo más hondo, inyectan la luz en la oscuridad. El verdadero don, es saber divisar las estrellas.
Un beso de Nanita.

aminuscula dijo...

Da miedo lo desconocido, pero yo creo que lo conocido también, si no fuera porque ya lo conocemos. Lo inevitable, pues es inevitable, no hay más remedio que ir. Lo mejor es hacerlo con confianza.

Bessstias besitosss

leoriginaldisaster dijo...

te entiendo perfectamente... eso creo. Aunque me quede sin palabras...
me has dejado pensativo para todo el dia querida luz!
esta noche me vuelvo a pasar que he visto mucho post nuevo.. :o)
un gran abrazo amiga
un placer leerte

luz dijo...

Sí, Nanita, y además de todo lo que dices, encontrarse a una misma en cualquier camino. Para expresarlo mejor, que no sea el camino quien te impulse sino tu propio corazón.

Besitos

luz dijo...

La cosa es, que lo que hoy conocemos era desconocido ayer. ¡Vamos que de cualquier forma hay un principio!

Bestiasss besitosss

luz dijo...

Espero que los pensamientos sean para bien, Leo. Estoy segura que lo entiendes, por ahí, por los adentros, que es donde reside el verdadero sentimiento.

Gracias por todo y besitos, amigo

Una mirada... dijo...

Humanas inquietudes, sí. Y humanos deseos de acurrucarse en la Nada.
A veces la Vida es una yegua que troca sus cabriolas y trotecillos por un atropellado deambular por el abismo.

Abrazos.

luz dijo...

Por fortuna, Una mirada, y por mucho que remueva, existe lo inevitable, y la pequeña chispa que nos impulsa para que el alma admita que todo se transforma, pero que se necesita un impulso.

Un beos